Anem de rebaixes
24 enero, 2012
¿Qué ha fallado en la Unión Monetaria Europea?
8 febrero, 2012

Rajoy, hoja de ruta

En el corto plazo, la prioridad del nuevo gobierno no será crear empleo, sino que España continúe en la zona euro. Para conseguir dicha finalidad y recuperar una parte de la credibilidad internacional perdida, el déficit público en 2012 no deberá superar el 4,4% del PIB.

Esta obligación impuesta por Alemania supone combatir una crisis generada por la falta de demanda del sector privado con una reducción del gasto público. Sin duda, una verdadera incongruencia. El resultado: el año próximo será peor que el actual, España volverá a entrar en recesión y el número de parados superará los 5.300.000

 

El incumplimiento del compromiso de déficit público de 2011 (excederá el 6% del PIB) obligará a Rajoy a realizar un gran ajuste económico. No debería hacerlo por fases (a lo Zapatero), sino de golpe. Es decir, todas las medidas urgentes en un único paquete. Las principales probablemente sean: una subida del IVA del 18% al 21%,  un aumento del tipo de todos o algunos de los impuestos especiales (alcohol, tabaco y gasolina) y la reducción del salario de los funcionarios

Sin dilación, el nuevo gobierno debería impulsar el saneamiento definitivo del sistema bancario a través de estimular una nueva ronda de fusiones entre entidades, la venta de alguna al capital extranjero y el reconocimiento de las verdaderas pérdidas generadas por el aumento de la morosidad y la explosión de la burbuja inmobiliaria. La mejora de la solvencia bancaria contribuirá a reducir el riesgo país y normalizar el flujo de préstamos a familias y empresas, así como a impulsar el crecimiento económico.

Una reforma de la negociación colectiva o nuevas disposiciones (por ejemplo, la cobertura legal de los mini-empleos de 400 euros) que tiendan a reducir el coste laboral no impulsaran en una significativa medida la creación de ocupación en el 2012. El trabajo se genera cuando aumenta la demanda de bienes, pero no si disminuye, cobren casi lo que cobren los trabajadores. No obstante, en los años venideros, sería una forma de fomentar las nuevas contrataciones por parte de pymes, así como de proporcionar un empleo a una significativa parte de la población activa expulsada del sector de la construcción y sin formación cualificada. Es mejor que un trabajador esté mal pagado que parado.

La existencia también de una crisis de oferta, derivada de un modelo productivo inadecuado y desfasado, obligará al nuevo gobierno a realizar más adelante nuevas y profundas reformas estructurales (Administración Pública, sanidad, etc.). España no sólo debe cambiar, sino reinventarse económicamente.

No obstante, dada la coyuntura actual, en los próximos dos años no sólo es necesario que Rajoy acierte, sino también Angela Merkel. Es difícil, pero no imposible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *